En España hay alrededor de 200.000 trabajadores menores de 14 años
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) denunció que en España se calcula que hay 200.000 trabajadores menores de 14 años, "muchos de los cuales trabajan en pequeñas empresas en condiciones de subcontratación, especialmente en la industria del calzado".Según el informe 'Un futuro sin trabajo infantil' presentado en Bruselas, el trabajo infantil no se limita a los países en vías de desarrollo, pues en los países desarrollados también se presenta, en especial, en el sector de las manufacturas. Además de España, cita a Portugal e Italia.En todo el mundo, un total de 246 millones de niños, es decir, uno de cada seis entre 5 y 17 años, trabajan de alguna u otra forma, según este informe, así como que 179 millones de ellos lo hacen en las peores modalidades de este fenómeno aún extendido en todo el globo como la esclavitud, la explotación sexual o la servidumbre.
En Portugal, la cuestión del control de ese problema ha pasado a ocupar un lugar prioritario en el programa del Gobierno "porque se ha descubierto que hay un número considerable de niños que trabajan en las industrias textiles, de las prendas de vestir y del calzado". En el sur de Italia, cita, "hay niños que trabajan en pequeños talleres industriales o manufactureros sin condiciones de seguridad, por cantidades muy inferiores al salario equivalente de un adulto". Según la Federación de Sindicados Italiana, 400.000 niños de entre 11 y 14 años que trabajan, el 10% se dedica a la construcción.
Dentro de la cifra global, la OIT incluye el trabajo realizado por niños que no alcanzan la edad mínima estipulada en la legislación nacional o en las normas internacionales para un tipo especial de trabajo, el trabajo peligroso que puede perjudicar el bienestar físico, mental o moral del niño, ya sea por su naturaleza o por las condiciones en que se realiza, y las formas "incuestionablemente" peores del trabajo infantil, tal y como se definen en el Convenio sobre tales prácticas de 1999 (esclavitud, servidumbre, explotación sexual,...).
Aunque la pobreza es un factor importante que alimenta este fenómeno, existen otras muchas causas como, por ejemplo, la inestabilidad económica y política, la discriminación, la migración, a explotación criminal, las prácticas culturales tradicionales, la falta de trabajo decente para los adultos, una protección social inadecuada, la falta de escuelas y el deseo de bienes de consumo.






Los ambientalistas más pragmáticos promueven un nuevo tipo de pieles: las ecológicas. A simple vista los abrigos fabricados con estas fibras sintéticas parecen de visón o de marta. Dan la misma sensación de calor que los auténticos y no necesitan someter a suplicios a ningún animal. Su material es lavable a mano, resistente, liviano y más económico. Por todas estas cualidades, los defensores de los animales consideran que la "piel ecológica" representa una alternativa. Para los fabricantes de piel, sin embargo, es una tomadura de pelo. 



